Agustina Lanteri y Sebastián Popritkin, dos amigos que se conocieron en una escuela de gastronomía, han dado vida a Barragán, una lonchería que se ha destacado por su propuesta de comida mexicana en la ciudad. Ambos, cansados de sus rutinas previas, decidieron emprender un viaje hacia la gastronomía en busca de nuevas experiencias.
“Meternos en el mundo gastronómico fue una decisión consciente y apasionada, en la búsqueda de darle un giro de 180 grados a nuestras vidas”, comparten Lanteri y Popritkin sobre la creación de su negocio. Desde su inauguración, Barragán ha logrado consolidarse como una de las propuestas más originales de la escena local, con sucursales en Caballito, Palermo y Saavedra.
La conexión de Agustina con la gastronomía se intensificó tras pasar un año en Francia, donde descubrió su pasión por la cocina. Por su parte, Sebastián, quien trabajaba como diseñador, decidió estudiar gastronomía para cumplir su sueño de emprender. Juntos, iniciaron un proyecto de cocina saludable que se vio afectado por la pandemia, pero su espíritu emprendedor los llevó a reconfigurar su idea hacia un enfoque en la gastronomía callejera mexicana.
Inspirados por el concepto de las loncherías mexicanas, que son espacios familiares y relajados, crearon un menú que ofrece opciones desde tacos y burritos hasta quesadillas y nachos. Junto a estos, han incorporado productos argentinos como chipás y sándwiches, además de bebidas como café de especialidad y margaritas.
El primer local de Barragán abrió en agosto de 2021 en Caballito, donde rápidamente se ganó la aceptación del barrio. La cocina a la vista y el ambiente acogedor han sido clave para atraer a los vecinos, quienes desde el inicio mostraron interés en el nuevo emprendimiento. «El barrio nos recibió de la mejor manera desde el principio”, recuerda Agustina.
El nombre Barragán rinde homenaje al arquitecto mexicano Luis Barragán, influyendo en la estética del local, que incorpora tonos terracota y elementos naturales en su diseño. Con el éxito de Caballito, los emprendedores se aventuraron a abrir nuevas sucursales, manteniendo la esencia de ofrecer un ambiente tranquilo y familiar.
Entre los platos más destacados se encuentran el burrito de pollo con mix de quesos y palta, y los “huevos divorciados” con tortillas de maíz. Las “pepas picosas”, una versión innovadora de las tradicionales pepas de membrillo, y la torta tres leches son algunos de los dulces más solicitados por los clientes.
Un desafío que han enfrentado es adaptar los sabores mexicanos al paladar argentino. “Desde el principio entendimos que teníamos que calibrar el nivel de picante”, explica Sebastián, añadiendo que ofrecen opciones con diferentes niveles de intensidad para satisfacer a todos los comensales.
Con planes de expansión a otras ciudades del país y al exterior, Lanteri y Popritkin tienen claro que su objetivo es mantener la esencia de Barragán como un lugar con identidad, buena comida y un ambiente acogedor.
Fuente: La Nación


